Por Redacción Pangea IA · 21 de septiembre de 2026
Alrededor de 7.000 robots humanoides se vendieron en todo el mundo durante 2025 para usos industriales y servicios profesionales, según los primeros datos sectoriales recopilados por la Federación Internacional de Robótica (IFR). La cifra contrasta con las demostraciones espectaculares, las inversiones multimillonarias y las previsiones que presentan a los humanoides como la próxima gran plataforma tecnológica. Al mismo tiempo, China ha empezado a elevar el nivel de exigencia para algunas salidas a bolsa del sector ante las dudas sobre las valoraciones y la calidad de determinados ingresos.
Las dos noticias no significan que la robótica humanoide haya fracasado. Muestran algo más útil: la tecnología se encuentra todavía en una fase comercial temprana y existe una distancia considerable entre lo que los prototipos ya pueden enseñar en una exhibición y lo que las fábricas están dispuestas a comprar de manera recurrente.
El primer dato global sitúa el mercado en perspectiva
La IFR lleva tres décadas recopilando estadísticas de robótica industrial y ha comenzado ahora a medir también los humanoides. Para entrar en esta categoría, una máquina debe tener apariencia humana y trabajar de forma autónoma en espacios diseñados para personas. No necesita disponer obligatoriamente de piernas.
Los datos revisados por Reuters antes de su publicación contabilizan unas 7.000 ventas en 2025. La medición incluye robots destinados a la industria y a servicios profesionales, pero excluye los modelos de consumo y los militares; los robots médicos se clasifican por separado. Por tanto, no representa cada humanoide fabricado en el mundo, aunque sí ofrece una de las primeras referencias comparables sobre la dimensión comercial del sector.
La diferencia con la robótica convencional sigue siendo enorme. En 2024 se instalaron aproximadamente 542.000 robots industriales tradicionales y se vendieron otros 199.000 robots de servicios para tareas como transporte, hostelería o limpieza. Las categorías y los años no son idénticos, pero la comparación permite entender la escala: los humanoides todavía constituyen una fracción muy pequeña del mercado mundial.
Muchos robots aún no realizan un trabajo productivo
Una parte relevante de los humanoides vendidos fue adquirida por universidades, centros de investigación o empresas que los utilizan para recopilar datos y entrenar modelos de inteligencia artificial. Es decir, la compra no siempre responde a una tarea productiva capaz de generar un ahorro inmediato.
Los fabricantes de automóviles, considerados uno de los primeros mercados naturales, están realizando pruebas con cantidades reducidas. Según la secretaria general de la IFR, algunas plantas trabajan con unidades que se cuentan con un solo dígito o, en ciertos casos, con decenas. Estos pilotos son importantes, pero todavía están lejos de un despliegue masivo en cadenas de montaje.
El reto no consiste únicamente en conseguir que un robot camine, levante una caja o imite un movimiento durante una demostración. Para resultar rentable debe repetir tareas durante miles de horas, adaptarse a pequeñas variaciones, trabajar con seguridad junto a personas, soportar golpes y polvo, recibir mantenimiento a un coste razonable y superar en productividad a soluciones más simples.
De 7.000 unidades a 1,2 millones: la previsión que alimenta la carrera
El presente es modesto, pero las previsiones explican por qué está entrando tanto capital. Bank of America Global Research estima que en 2026 podrían enviarse alrededor de 90.000 humanoides y que la cifra alcanzaría 1,2 millones en 2030. Se trata de una proyección financiera, no de una previsión oficial de la IFR ni de pedidos ya contratados.
| Referencia | Unidades | Qué representa |
|---|---|---|
| Ventas mundiales de 2025 | Aproximadamente 7.000 | Datos sectoriales recopilados por la IFR para industria y servicios profesionales. |
| Previsión para 2026 | 90.000 | Estimación de Bank of America Global Research. |
| Previsión para 2030 | 1,2 millones | Proyección de Bank of America, no ventas garantizadas. |
Pasar de 7.000 a 90.000 unidades en un año exigiría multiplicar con rapidez la capacidad de producción, reducir costes y convertir numerosos pilotos en pedidos comerciales. Puede ocurrir si varios fabricantes comienzan a desplegar robots simultáneamente, pero la diferencia también muestra cuánto optimismo contienen las valoraciones actuales.
China enfría las salidas a bolsa sin abandonar los humanoides
China considera la denominada «inteligencia incorporada» —sistemas de IA capaces de percibir y actuar en el mundo físico— una industria estratégica. Esa prioridad ha atraído capital privado, gobiernos locales y numerosos fabricantes que antes se concentraban en robots industriales.
Sin embargo, reguladores chinos están frenando de manera informal algunas solicitudes de salida a bolsa mientras revisan si las valoraciones y los ingresos asociados a proyectos públicos reflejan una demanda comercial sostenible. Reuters señala que no existe una prohibición formal y que las autoridades estarían elevando el listón de aprobación para determinadas compañías.
La volatilidad de Unitree Robotics ha intensificado el escrutinio. Sus acciones llegaron a multiplicarse por más de cinco tras el estreno bursátil en Shanghái, pero posteriormente perdieron un 55 % desde el máximo. El movimiento no demuestra por sí solo que la compañía esté sobrevalorada; sí refleja lo difícil que resulta fijar un precio a un mercado con gran potencial y pocos datos comerciales consolidados.
La calidad de los ingresos se convierte en la pregunta principal
Una parte de la investigación regulatoria se centra en centros públicos de recopilación de datos y empresas conjuntas respaldadas por gobiernos locales. Estos proyectos pueden aportar pedidos y ayudar a entrenar robots, pero no siempre equivalen a clientes independientes dispuestos a renovar contratos sin subvenciones o apoyo institucional.
Una persona cercana a inversores del sector estimó para Reuters que algunas valoraciones podrían caer entre un 60 % y un 70 % si se excluyeran determinados ingresos vinculados a centros de datos. Es una opinión individual y no una evaluación oficial aplicable a todas las compañías. Aun así, resume la cuestión que empieza a dominar el mercado: no basta con demostrar que el robot funciona; hay que probar quién paga por él, para qué lo utiliza y si repetirá la compra.
Qué señales demostrarían que el mercado está madurando
El número de robots desplegados en fábricas será más informativo que los vídeos de exhibición. También convendrá observar las horas reales de trabajo sin intervención humana, la reducción de accidentes, el coste de mantenimiento, la duración de las baterías y el tiempo necesario para amortizar cada unidad.
Otra señal será la transición desde proyectos financiados por instituciones hacia pedidos repetidos de clientes privados. Una empresa que amplía una prueba de cinco robots a cincuenta aporta una evidencia distinta a un laboratorio que compra unidades para investigación. La existencia de contratos recurrentes permitirá separar las plataformas capaces de crear valor de las que dependen principalmente del interés inversor.
El precio también será decisivo. Un humanoide no necesita superar a una persona en todas las tareas; debe resolver suficientes trabajos con un coste total competitivo. En entornos estructurados, un brazo robótico tradicional o una máquina especializada puede seguir siendo más barata y fiable. El humanoide tendrá ventaja cuando pueda utilizar herramientas, puertas, escaleras y espacios ya diseñados para seres humanos sin obligar a reconstruir toda la instalación.
Qué significa para inversores, empresas y trabajadores
Para los inversores, el dato de 7.000 unidades aconseja diferenciar entre el crecimiento del sector y la valoración de cada compañía. Un mercado puede multiplicarse y, aun así, algunas empresas perder dinero si entraron con costes demasiado altos, dependen de subvenciones o no logran fabricar a escala.
Para las empresas, el momento actual favorece las pruebas controladas. Antes de sustituir procesos completos conviene medir productividad, seguridad, integración con maquinaria existente y dependencia del proveedor. Los pilotos pequeños que ahora parecen decepcionantes pueden ser precisamente la fase necesaria para descubrir dónde aporta valor real la tecnología.
Para los trabajadores, las cifras muestran que la sustitución masiva no es inmediata. Los humanoides ya pueden alterar tareas concretas y acelerar la automatización, pero su presencia comercial continúa siendo limitada. El impacto llegará de forma desigual: antes en fábricas y almacenes estructurados, y más lentamente en trabajos que exigen improvisación, contacto humano o entornos cambiantes.
Conclusión: una industria prometedora que debe demostrar sus ventas
Los robots humanoides han avanzado con rapidez y es probable que sus ventas crezcan con fuerza. Los primeros datos globales obligan, no obstante, a separar la capacidad técnica de la adopción comercial. Siete mil unidades constituyen el comienzo de un mercado, no la confirmación de una revolución ya desplegada.
El freno regulatorio chino tampoco supone el abandono de una tecnología estratégica. Indica que el capital empieza a exigir pruebas más sólidas: despliegues productivos, clientes independientes, pedidos repetidos y cuentas que puedan sostenerse sin euforia. La próxima etapa de la robótica humanoide se decidirá menos en las exhibiciones y más en las fábricas.
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Fuentes consultadas
- Reuters: las ventas mundiales de robots humanoides alcanzaron unas 7.000 unidades en 2025 (21 de septiembre de 2026; consultado el mismo día).
- Reuters: China ralentiza la oleada de salidas a bolsa de empresas de robots humanoides (21 de septiembre de 2026; consultado el mismo día).
Este contenido es informativo y no constituye asesoramiento financiero ni una recomendación de inversión.


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