Por Redacción Pangea IA · 25 de septiembre de 2026
Oracle ha enviado un aviso de fuerza mayor al promotor de Project Jupiter, un gigantesco campus de centros de datos de IA en Nuevo México vinculado a Stargate. La compañía no pretende abandonar el proyecto y sostiene que el calendario se mantiene, pero busca protegerse ante posibles retrasos para conseguir la energía, los permisos y las infraestructuras necesarias. El movimiento muestra que la carrera de la inteligencia artificial ya no depende solo de fabricar más chips: también necesita electricidad, gasoductos, financiación y aceptación local.
Qué ha ocurrido en Project Jupiter
Según Reuters y Bloomberg, Oracle remitió el 24 de septiembre un aviso contractual a una filial de Blue Owl Capital, propietaria de Stack Infrastructure y promotora del campus. El motivo señalado son los posibles retrasos para asegurar el suministro energético de la instalación. Project Jupiter se levanta en el sur de Nuevo México y forma parte del despliegue estadounidense de Stargate, la iniciativa de infraestructura de IA asociada a OpenAI, Oracle y SoftBank.
La novedad no equivale a una cancelación. Reuters informa de que Oracle no puede rescindir el alquiler en virtud del contrato. Bloomberg añade que la empresa pretende preservar el derecho a aplazar el comienzo de determinados pagos si el centro no entra en funcionamiento en 2028. Oracle seguiría afrontando otros costes y, una vez activado el alquiler, tendría que pagarlo durante el plazo completo acordado.
| Elemento | Situación conocida |
|---|---|
| Proyecto | Project Jupiter, campus de IA en Nuevo México |
| Capacidad eléctrica prevista | 2,45 gigavatios |
| Entrada completa prevista | 2028, según el calendario citado por las fuentes |
| Financiación | 18.000 millones de dólares en préstamos de unas 20 entidades |
| Capital de Blue Owl | Alrededor de 3.000 millones de dólares, según Reuters |
| Estado oficial | Oracle afirma que el calendario no ha cambiado |
Oracle declaró a Bloomberg que estos avisos son habituales en desarrollos de esta escala y que, por sí solos, no prueban un retraso ni modifican las expectativas de entrega. Blue Owl respondió que el aviso no cambia los compromisos financieros y que las partes continúan alineadas. Estas precisiones son esenciales: hay un riesgo contractual reconocido, pero todavía no una suspensión confirmada de las obras.
Qué significa realmente la fuerza mayor
Una cláusula de fuerza mayor permite ajustar ciertas obligaciones cuando un acontecimiento fuera del control razonable de una parte impide cumplirlas. No funciona como un botón automático para romper un contrato. Primero hay que determinar si el hecho alegado encaja en la cláusula concreta, si realmente causa el incumplimiento y qué remedios permite el acuerdo.
En este caso, Bloomberg explica que, si las partes aceptan que existe un supuesto de fuerza mayor relacionado con los compromisos energéticos, Oracle podría obtener hasta tres años adicionales antes de que comience el pago del alquiler principal. La compañía seguiría debiendo otros costes durante ese periodo. Reuters señala además que la maniobra prolongaría la fase en la que Blue Owl recibe la rentabilidad menor correspondiente al desarrollo, antes de pasar al alquiler superior previsto para el centro terminado.
Por tanto, el aviso distribuye el riesgo económico de un posible retraso; no demuestra que Oracle haya perdido interés en Stargate. También protege a la empresa frente a un escenario en el que el edificio esté avanzado, pero no pueda operar a la potencia prevista. Para los financiadores, sin embargo, la mera posibilidad importa porque aplazar los flujos de caja puede encarecer la deuda y reducir el margen de seguridad del proyecto.
La electricidad se convierte en el cuello de botella de la IA
Project Jupiter está diseñado para manejar 2,45 gigavatios. Bloomberg compara esa potencia con el consumo instantáneo aproximado de 1,8 millones de hogares. No significa que el centro vaya a consumir siempre esa cifra, pero sí da una idea de la escala de la conexión, la generación y la refrigeración que necesita.
La instalación prevé utilizar pilas de combustible alimentadas con gas de Bloom Energy. Para ello depende de una conducción desarrollada por Energy Transfer. Ese gasoducto debía empezar a prestar servicio este mes, pero su puesta en marcha se ha retrasado cerca de seis meses, hasta el 1 de febrero de 2027, después de que las autoridades rechazaran repetidamente permisos para el trazado y obligaran a cambiar la ruta.
A la conducción se suma un permiso independiente de calidad del aire para el sistema energético del campus. TechCrunch informa de que el departamento medioambiental estatal tiene hasta el 23 de noviembre para resolverlo. El proyecto también afronta oposición vecinal y dudas sobre el efecto de estas instalaciones en la energía, el agua y el territorio.
El problema encaja con una tendencia más amplia. En Pangea IA ya explicamos por qué Estados Unidos estudia que los grandes centros de datos paguen la ampliación de la red eléctrica. También analizamos el experimento de Google para probar chips de IA en el espacio, una idea a largo plazo que nace precisamente de las limitaciones físicas de construir capacidad en tierra.
Una cadena financiera de 18.000 millones
El campus no es solo una obra tecnológica. Es una estructura financiera compleja. Un grupo de unas 20 entidades aportó 18.000 millones de dólares en préstamos, mientras que fondos administrados por Blue Owl comprometieron capital y Stack Infrastructure desarrolla el emplazamiento. Oracle actúa como inquilino principal y es responsable, según Reuters, de los costes de la deuda.
Durante la fase de construcción, Blue Owl obtiene un rendimiento del 9 % sobre su capital, de acuerdo con la fuente citada por Reuters. Tras la finalización, el rendimiento apalancado previsto subiría aproximadamente al 11 %. Si se retrasa el inicio del alquiler superior, la rentabilidad tarda más en materializarse, aunque la duración total pactada no desaparezca.
Bloomberg señala que la deuda del desarrollo ya cotiza por debajo de 90 centavos por dólar, un nivel que indica preocupación del mercado, y aclara que el aviso no constituye un impago. Las acciones de Oracle y Blue Owl retrocedieron tras conocerse la información. Estos movimientos bursátiles no prueban por sí mismos que el campus vaya a fallar, pero reflejan una reevaluación del riesgo.
La estructura recuerda que una parte importante del auge de la IA se financia mediante contratos, garantías y vehículos de proyecto, no únicamente con el balance visible de las tecnológicas. Cuando una tubería, una subestación o un permiso se retrasa, el efecto puede propagarse desde la obra hasta el alquiler, la deuda y las previsiones de capacidad.
Qué implica para OpenAI y Stargate
Project Jupiter es uno de los cinco centros estadounidenses contemplados en un acuerdo de 400.000 millones de dólares que OpenAI firmó con Oracle y SoftBank, según Bloomberg. A su vez, Stargate se presentó con un compromiso de inversión de hasta 500.000 millones para ampliar la infraestructura de IA en Estados Unidos.
Eso no significa que OpenAI deba pagar directamente todos los costes del campus ni que el aviso de Oracle sea una deuda de OpenAI. Cada socio ocupa una posición distinta: OpenAI demanda capacidad de cómputo; Oracle contrata y proporciona infraestructura en la nube; Stack desarrolla el centro; Blue Owl aporta capital; y los bancos financian una parte sustancial.
El impacto inmediato sobre OpenAI parece limitado porque la entrada completa se espera para 2028. William Blair indicó a Reuters que no prevé un efecto relevante en el ejercicio fiscal 2027 de Oracle, ya que Jupiter todavía no genera ingresos. El riesgo está más adelante: si la energía no llega a tiempo, OpenAI dispondrá más tarde de una parte de la capacidad prometida o tendrá que recurrir a otros emplazamientos.
La noticia también matiza la narrativa de que basta con comprar aceleradores. Los chips requieren edificios, transformadores, refrigeración, redes, combustible y permisos. Una cadena de suministro puede entregar servidores y, aun así, el centro no estar listo para encenderlos. En proyectos de esta escala, la fecha de disponibilidad eléctrica puede ser tan importante como la del próximo modelo de IA.
Qué pueden aprender las empresas europeas
Para una pyme española, Project Jupiter puede parecer lejano, pero ofrece tres enseñanzas. La primera es que la capacidad de IA no es ilimitada. Los precios y la disponibilidad de servicios en la nube dependen de inversiones físicas que tardan años y están expuestas a permisos, oposición local y redes saturadas.
La segunda es contractual. Una empresa que dependa de un proveedor de IA para un proceso crítico debe revisar qué ocurre si el servicio se retrasa, limita capacidad o cambia de región. Conviene definir niveles de servicio, portabilidad de datos, procedimientos alternativos y responsabilidades. La fuerza mayor no es una cláusula abstracta cuando la operación necesita electricidad y centros de datos reales.
La tercera es regulatoria. Europa está elevando la transparencia sobre consumo energético e hídrico. Pangea IA explicó la futura etiqueta europea de eficiencia para centros de datos. Aunque el marco europeo sea distinto al estadounidense, la presión para demostrar impacto ambiental y seguridad de suministro será cada vez más relevante al elegir nube, región y arquitectura.
Qué hay que vigilar ahora
- El permiso ambiental: la decisión sobre el sistema de generación está prevista antes del 23 de noviembre.
- El gasoducto: su nueva fecha de servicio es el 1 de febrero de 2027.
- El acuerdo contractual: falta saber si Blue Owl acepta que las circunstancias cumplen la definición de fuerza mayor y qué pagos se aplazarían.
- El precio de la deuda: una recuperación indicaría menor temor; un deterioro adicional señalaría más dudas sobre plazos y financiación.
- La capacidad alternativa: Oracle y OpenAI pueden redistribuir cargas entre otros centros, pero hacerlo también exige energía y equipos disponibles.
Hasta que se conozcan esas respuestas, lo prudente es evitar dos extremos. No hay base para afirmar que Stargate se haya detenido, pero tampoco conviene reducir el aviso a un trámite sin importancia. Oracle ha activado una protección contractual porque existe un riesgo suficientemente concreto como para repartir sus consecuencias económicas.
Conclusión
El aviso de fuerza mayor de Oracle convierte a Project Jupiter en una prueba temprana de la viabilidad material de la carrera de la IA. El proyecto sigue en marcha y sus promotores mantienen públicamente el calendario, pero la electricidad, los permisos y la financiación ya condicionan un campus de 2,45 gigavatios respaldado por 18.000 millones de dólares en deuda.
La lección es clara: el futuro de la inteligencia artificial no se decidirá únicamente en los laboratorios ni en los diseños de chips. También dependerá de quién pueda construir a tiempo las redes, las tuberías y los centros que convierten ese cómputo en un servicio utilizable. Project Jupiter aún puede cumplir sus objetivos, pero su evolución mostrará cuánto resiste el modelo financiero y energético de Stargate cuando se enfrenta al territorio real.
Lecturas relacionadas
Fuentes consultadas
- Reuters: Oracle triggers “force majeure” on data center project over power delays, publicada el 24 de septiembre de 2026.
- Bloomberg: Oracle cites force majeure to shield itself on data center, publicada y actualizada el 24 de septiembre de 2026.
- TechCrunch: Oracle sends force majeure notice on its New Mexico Stargate data center, publicada el 24 de septiembre de 2026.
Fuentes consultadas el 25 de septiembre de 2026. La información financiera y jurídica se ofrece con fines informativos y no constituye asesoramiento de inversión ni legal.


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