Microsoft abandona el centro de IA de Nscale en Essex

Ilustración conceptual de un centro de datos de inteligencia artificial junto a torres eléctricas, con una conexión de energía que se interrumpe

Por Redacción Pangea IA · 18 de octubre de 2026

Microsoft se ha retirado del acuerdo para convertirse en cliente principal del futuro centro de datos de Nscale en Loughton, Essex, según una información de The Telegraph recogida este domingo por Reuters. Nscale ha confirmado que el problema se limita a ese proyecto, atribuye el contratiempo a la falta de capacidad eléctrica en el área de Londres y asegura que su relación general con Microsoft continúa. La noticia convierte un riesgo que ya era conocido —el retraso de la conexión a la red— en una consecuencia comercial concreta para una de las grandes apuestas británicas de infraestructura de inteligencia artificial.

El matiz es importante. Microsoft no ha anunciado que rompa todos sus contratos con Nscale ni que abandone sus planes globales de computación para IA. La retirada afecta al campus de Loughton, donde debía alquilar capacidad basada en chips de Nvidia para prestar servicios de Azure. La compañía estadounidense no había respondido públicamente cuando Reuters actualizó su información a las 10:01 UTC del 18 de octubre.

La imagen destacada es una ilustración conceptual generada con IA. No representa el emplazamiento real de Loughton ni documenta una instalación existente.

Qué ha ocurrido entre Microsoft y Nscale

The Telegraph informó de que Microsoft había terminado recientemente su acuerdo para el centro de datos previsto en Loughton. Reuters verificó la existencia de la información y obtuvo una respuesta directa de Nscale. El proveedor británico declaró que su relación con Microsoft sigue siendo “fuerte y a largo plazo” y que el problema de la red eléctrica de Londres no afecta a los demás contratos entre ambas empresas.

Nscale añadió que mantiene su compromiso con el proyecto y con el Reino Unido. La empresa está buscando fuentes alternativas de energía para el campus y otras ubicaciones en el país. Esa respuesta confirma que el emplazamiento no se considera oficialmente cancelado, pero también que ya no cuenta con Microsoft como cliente ancla en los términos anunciados inicialmente.

El motivo exacto por el que Microsoft ejerció la retirada no se ha hecho público. La secuencia conocida apunta al retraso eléctrico como contexto decisivo: responsables de la red habían comunicado a Nscale que no esperaban poder suministrar la potencia solicitada hasta la década de 2030. Sin una declaración de Microsoft, no puede afirmarse que esa fuera la única causa contractual.

DatoSituación comprobada
Acuerdo de LoughtonMicrosoft se ha retirado, según The Telegraph; Nscale ha respondido a Reuters.
Proyecto del centro de datosNscale dice que continúa y busca energía alternativa.
Otros contratosNscale afirma que no se ven afectados.
Motivo exacto de MicrosoftNo confirmado públicamente.
Calendario de aperturaSin una nueva fecha verificable.

El plan original: 23.040 GPU y hasta 90 megavatios

Nscale y Microsoft presentaron el campus de Loughton en septiembre de 2025 como el mayor superordenador de IA del Reino Unido. El anuncio oficial hablaba de una capacidad inicial de 50 megavatios, ampliable hasta 90, y de 23.040 GPU Nvidia GB300 previstas para el primer trimestre de 2027. Microsoft debía utilizar esa potencia para servicios de Azure en el mercado británico.

La escala eléctrica explica la dificultad. Un centro de IA no necesita únicamente un edificio y chips: requiere una conexión estable capaz de alimentar miles de aceleradores, refrigeración, almacenamiento y redes durante las veinticuatro horas. La potencia de 90 megavatios que se planteaba para la ampliación es comparable, en consumo anual continuo, al de cientos de miles de hogares británicos, según estimaciones publicadas a partir de datos del regulador Ofgem.

El atasco ya era conocido. The Guardian informó en septiembre de que el suministro necesario podía demorarse hasta mediados de la década de 2030 y que el operador exploraba generación propia o conexiones aceleradas. The Times volvió a señalar esta semana que la falta de electricidad y los retrasos impedían convertir las promesas británicas de IA en capacidad operativa. La retirada de Microsoft es la primera consecuencia comercial de gran alcance que se comunica sobre ese problema.

No implica el final de la relación entre las dos empresas

El acuerdo de Loughton formaba parte de una relación más amplia. En octubre de 2025, Nscale anunció un despliegue aproximado de 200.000 chips Nvidia GB300 para Microsoft en centros de datos de Europa y Estados Unidos. Ese programa incluía instalaciones en Portugal, Noruega y Texas, además de la apuesta británica.

Por eso, interpretar la noticia como una ruptura total sería incorrecto. Nscale sostiene que el resto de los contratos sigue vigente y Reuters no ha informado de cancelaciones adicionales. Tampoco hay indicios de que los clientes actuales de Azure vayan a perder servicios: el campus de Loughton aún no estaba operativo y representaba capacidad futura, no una región de nube ya en producción.

La retirada sí elimina una pieza central del relato original. Un cliente ancla reduce el riesgo de construir una instalación costosa sin demanda asegurada y facilita la financiación de equipos y energía. Si Nscale quiere mantener la escala prevista, deberá conseguir otro comprador, renegociar el diseño o asumir durante más tiempo el coste de un proyecto sin los ingresos asociados a Microsoft.

Qué significa para la salida a bolsa de Nscale

Nscale presentó en septiembre su solicitud para cotizar en Nueva York. Su folleto registraba 140,6 millones de dólares de ingresos y una pérdida neta de 1.020 millones durante el primer semestre de 2026. También declaraba 103.400 millones de dólares de valor contractual activo y contratado. Esa última cifra no equivale a ventas ya cobradas: depende de que la empresa financie, construya y entregue la capacidad comprometida durante varios años.

Pangea IA ya analizó la OPV de Nscale, su crecimiento y sus pérdidas. La novedad de Loughton no invalida por sí sola el conjunto de contratos, pero refuerza una pregunta que el mercado deberá valorar: cuánto de la cartera anunciada puede convertirse en infraestructura operativa dentro del calendario previsto.

El problema no es exclusivo de esta empresa. El despliegue de centros de IA exige enormes cantidades de deuda, contratos de energía y compras anticipadas de chips. La reciente subida del coste de asegurar obligaciones de operadores y proveedores, explicada en el análisis sobre Oracle, CoreWeave y la deuda de la IA, muestra que los inversores están exigiendo más pruebas de ejecución y no solo grandes cifras de demanda futura.

La electricidad se convierte en el límite real de la IA

Durante los primeros años de la carrera generativa, el cuello de botella visible eran las GPU. En la siguiente fase, la restricción se desplaza hacia la energía, el suelo, las subestaciones, las líneas de transmisión, la refrigeración y los permisos. Se pueden encargar chips en meses; reforzar una red eléctrica metropolitana requiere años.

Ese cambio tiene dos consecuencias. La primera es geográfica: los nuevos centros se trasladarán a regiones con electricidad abundante, plazos de conexión más cortos y posibilidades de generación propia. La segunda es económica: una ubicación cercana a grandes clientes pierde parte de su ventaja si no puede garantizar potencia. La latencia importa, pero un centro que no puede conectarse no produce ningún token.

También crece la presión regulatoria y social. Los gobiernos quieren capacidad soberana de IA, pero deben decidir qué proyectos reciben prioridad en redes donde compiten viviendas, industria y transporte eléctrico. La Unión Europea ya prepara sistemas para comparar energía y agua en estas instalaciones, un asunto desarrollado en la propuesta europea de etiquetado para centros de datos.

Impacto para empresas y pymes europeas

Para una pyme que utiliza modelos mediante Azure u otra nube, no hay un cambio inmediato en el servicio. Loughton era capacidad futura y Microsoft dispone de una red global de centros. El efecto puede aparecer a medio plazo si la escasez de infraestructura europea encarece la computación, retrasa nuevas regiones o limita la oferta de servicios que mantienen los datos dentro de una jurisdicción concreta.

Las empresas que dependen de requisitos de residencia de datos no deberían basar su planificación en anuncios de capacidad futura. Conviene distinguir entre una instalación anunciada, una en construcción, otra conectada a la red y una finalmente disponible para clientes. También resulta prudente diseñar cargas que puedan trasladarse entre regiones o proveedores cuando la regulación y la seguridad lo permitan.

La noticia recuerda además que “nube” no significa infraestructura ilimitada. Detrás de una API hay contratos de electricidad, edificios, transformadores y financiación. La eficiencia del modelo, el uso de sistemas más pequeños y la programación flexible de tareas pueden convertirse en ventajas empresariales, no solo técnicas, cuando la capacidad escasea.

Qué falta por saber

  • La explicación contractual de Microsoft y si contempla alguna alternativa británica.
  • Qué fuente de energía alternativa propone Nscale y qué permisos necesitaría.
  • Si el campus mantiene su escala inicial de 50 megavatios y las 23.040 GPU previstas.
  • Qué nuevo calendario ofrecerá la empresa y si incorpora compromisos verificables de conexión.
  • Cómo refleja Nscale el cambio en la documentación de su salida a bolsa.

Conclusión: una advertencia para la carrera europea de IA

La retirada de Microsoft del acuerdo de Loughton es una novedad relevante porque transforma un retraso técnico en una pérdida comercial concreta. Nscale mantiene el proyecto y afirma que sus otros contratos con Microsoft continúan, de modo que no estamos ante el final de la compañía ni ante la desaparición de toda la alianza.

El episodio sí cuestiona la distancia entre los anuncios de decenas de miles de chips y la capacidad física de encenderlos. Europa puede disponer de talento, capital y demanda, pero necesitará redes eléctricas, plazos de conexión realistas y contratos que sobrevivan a los retrasos. En la próxima etapa de la IA, la ventaja no pertenecerá únicamente a quien consiga el mejor modelo, sino también a quien pueda suministrarle energía de forma estable.

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Fuentes consultadas

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