Por Redacción Pangea IA ·
La Unión Europea ha clasificado ChatGPT como un «motor de búsqueda en línea de muy gran tamaño», la misma categoría regulatoria que Google Search. La decisión no convierte automáticamente a OpenAI en líder de las búsquedas ni modifica el algoritmo de Google, pero reconoce que ChatGPT ya compite por una actividad que durante años parecía reservada al buscador dominante: encontrar, resumir y ordenar información para millones de personas.
La Comisión Europea anunció la designación el 31 de agosto de 2026, después de que ChatGPT Search superara ampliamente el umbral de 45 millones de usuarios mensuales exigido por la Ley de Servicios Digitales, conocida por sus siglas en inglés DSA. En la lista oficial europea, Google Search aparece con 364 millones de usuarios activos mensuales y ChatGPT con 159,1 millones.
La distancia todavía es considerable, pero la comparación contiene una novedad histórica: Bruselas ya no observa ChatGPT únicamente como un chatbot o un generador de textos. Lo trata como una infraestructura de búsqueda con suficiente alcance para generar riesgos sistémicos. A partir de ahí surge la pregunta que va más allá de la regulación: si continúa creciendo, ¿podría ChatGPT llegar a superar a Google?
La UE deja de tratar a ChatGPT como un simple chatbot
La figura elegida por la Comisión es VLOSE, abreviatura de «Very Large Online Search Engine». Google Search pertenece a esta categoría desde 2023. ChatGPT se incorpora ahora porque sus funciones de búsqueda pueden consultar la web, responder preguntas y presentar información obtenida de terceros. La Comisión lo define como un servicio híbrido que encaja jurídicamente en la actividad de un buscador.
Esto no significa que todas las conversaciones con ChatGPT sean búsquedas. El asistente también redacta, analiza archivos, programa o ejecuta tareas. OpenAI precisa que la cifra europea corresponde a los destinatarios activos de las funciones de ChatGPT Search durante el periodo de seis meses terminado el 31 de marzo de 2026. La propia empresa advierte de que el cálculo se preparó para cumplir la DSA y no debe interpretarse como una medición comercial ordinaria.
La cautela es importante. Las cifras permiten dimensionar los servicios bajo una regla europea común, pero no dicen cuántas consultas hace cada usuario, cuánto tiempo permanece en cada plataforma ni qué porcentaje de las búsquedas de internet controla cada compañía.
ChatGPT y Google ya se miden bajo la misma regla europea
| Servicio de búsqueda | Usuarios mensuales en la UE | Situación bajo la DSA |
|---|---|---|
| Google Search | 364 millones | Gran motor de búsqueda desde 2023 |
| ChatGPT Search | 159,1 millones | Designado el 31 de agosto de 2026 |
| Diferencia actual | 204,9 millones | Google mantiene una ventaja de aproximadamente 2,3 veces |
Para igualar la cifra europea atribuida actualmente a Google, ChatGPT Search tendría que multiplicar su audiencia por 2,29, equivalente a un crecimiento aproximado del 129 %. Ese cálculo supone que Google permanece inmóvil, algo poco realista. También presupone que ambas mediciones conservan la misma metodología y el mismo periodo, por lo que sirve para mostrar la magnitud de la distancia, no para poner una fecha al posible adelantamiento.
El dato más relevante no es que ChatGPT esté a punto de alcanzar a Google. No lo está según estas cifras. Lo importante es que ha recorrido suficiente camino para que la UE lo coloque dentro del reducido grupo de servicios capaces de influir de forma sistémica en el acceso a la información.
Cómo afecta esta decisión al buscador de Google
La designación de ChatGPT no cambia directamente el funcionamiento de Google, sus posiciones SEO ni el orden de los resultados. Tampoco representa una sanción contra Alphabet. Google ya estaba sometido a las obligaciones reforzadas de la DSA y seguirá operando bajo ellas.
El efecto es competitivo y simbólico. Europa reconoce oficialmente que una interfaz conversacional puede cumplir una función equivalente a la de un buscador. Esto reduce la distancia conceptual entre escribir unas palabras en Google y formular una pregunta completa a ChatGPT. Para el usuario, ambas acciones persiguen con frecuencia el mismo objetivo, aunque la experiencia y el resultado sean distintos.
Google ofrece una página con fuentes, mapas, vídeos, productos y anuncios. ChatGPT tiende a entregar una respuesta ya sintetizada y permite continuar preguntando. Esa comodidad puede desplazar hacia la IA consultas explicativas, comparaciones, recomendaciones o investigaciones que antes comenzaban necesariamente en Google.
Google está convirtiendo Search en una respuesta de IA
Google no está esperando a que un competidor le arrebate ese comportamiento. En mayo presentó la mayor transformación de su buscador en más de 25 años, con una caja de búsqueda impulsada por IA, agentes capaces de realizar acciones y una integración más estrecha entre AI Overviews y AI Mode.
Alphabet afirmó en sus resultados del segundo trimestre de 2026 que AI Mode ya había superado los 1.000 millones de usuarios activos mensuales en todo el mundo y que estas funciones estaban aumentando el número total de consultas. La compañía también asegura que sus experiencias de IA envían miles de millones de clics semanales a páginas web.
Estas magnitudes globales no son comparables directamente con las cifras europeas de la DSA. Sin embargo, muestran la respuesta estratégica de Google: en lugar de defender la lista tradicional de enlaces, está haciendo que su propio buscador se parezca cada vez más a una conversación con un asistente. La competencia puede terminar transformando a Google antes de sustituirlo.
¿Puede ChatGPT superar a Google si mantiene la tendencia?
Es posible, pero los datos disponibles no permiten afirmar que vaya a ocurrir ni calcular cuándo. ChatGPT cuenta ya con más de 1.000 millones de usuarios semanales en todo el mundo, según OpenAI, aunque esa cifra incluye todos sus usos y no solo las búsquedas. Google, por su parte, mantiene una distribución difícil de replicar: es la opción predeterminada en millones de dispositivos, está integrado en Android, Chrome y numerosos servicios, y dispone de un índice web construido durante décadas.
También importa la unidad que se compare. Superar a Google en usuarios activos no equivaldría necesariamente a superarlo en consultas, ingresos publicitarios o capacidad para enviar tráfico. Una persona puede abrir ChatGPT una vez para preparar un documento y realizar decenas de búsquedas en Google durante el mismo mes.
ChatGPT podría, no obstante, adelantarse antes en determinadas intenciones. Para comprender un tema, resumir varias fuentes, comparar alternativas o recibir una recomendación razonada, la conversación reduce pasos. Google conserva ventajas claras en navegación, búsquedas locales, mapas, compras, imágenes, actualidad inmediata y descubrimiento directo de páginas.
El escenario más probable a corto plazo no es una sustitución completa, sino un reparto. Los usuarios elegirán entre buscadores tradicionales, respuestas generativas y agentes según la tarea. La frontera será cada vez menos visible porque Google incorpora Gemini a Search y OpenAI integra búsqueda, compras, anuncios y ejecución de tareas dentro de ChatGPT. La guía de Pangea IA sobre cómo usar ChatGPT Work muestra precisamente ese salto desde obtener información hasta delegar una acción completa.
La segunda batalla: publicidad e intención de compra
La competencia no se limita a responder preguntas. Google construyó gran parte de su negocio colocando publicidad alrededor de búsquedas con intención comercial. OpenAI acaba de anunciar que ChatGPT Ads alcanzó un ritmo anualizado de 1.000 millones de dólares menos de 200 días después de su lanzamiento y está ampliando el acceso directo para anunciantes en Europa.
Un ritmo anualizado no equivale a haber ingresado ya esa cantidad durante un ejercicio completo, pero sí muestra la velocidad con la que OpenAI intenta monetizar las decisiones que comienzan dentro de una conversación. Alguien puede explicar su presupuesto, necesidades y dudas con más detalle que en una consulta breve. Ese contexto resulta valioso para mostrar una promoción en el momento de comparar opciones.
En nuestro análisis sobre los anuncios de ChatGPT en España explicamos qué planes pueden mostrarlos, cómo se separan de las respuestas y qué controles ofrece OpenAI. La nueva clasificación europea añade otra capa: ChatGPT deberá cumplir las obligaciones reforzadas de transparencia publicitaria exigidas a los grandes buscadores.
Qué cambia para los usuarios europeos
OpenAI dispone de cuatro meses, hasta enero de 2027, para aplicar las obligaciones adicionales de la DSA. Tendrá que evaluar y reducir riesgos sistémicos relacionados con contenido ilegal, protección de menores, bienestar físico y mental, derechos fundamentales, procesos electorales y seguridad pública.
Entre las medidas previstas para los servicios de esta categoría figuran evaluaciones de riesgos, mecanismos de respuesta ante crisis, condiciones de uso comprensibles y multilingües, mayor transparencia sobre sistemas de recomendación y un repositorio público de anuncios. La Comisión podrá solicitar información, investigar el funcionamiento del servicio e imponer multas de hasta el 6 % de la facturación mundial si acredita incumplimientos.
Esto no implica que ChatGPT vaya a cambiar todas sus respuestas en enero ni que Bruselas revise cada conversación. La regulación actúa sobre los procesos, los riesgos y la rendición de cuentas. Su efecto visible dependerá de las medidas concretas que adopte OpenAI y de cómo las supervise la Comisión junto con el coordinador irlandés de servicios digitales.
Qué significa para las páginas web y el tráfico
Google y ChatGPT necesitan información creada por medios, empresas, administraciones, especialistas y comunidades. El problema aparece cuando pueden responder sin que el usuario visite la fuente. La competencia entre ambos puede mejorar las respuestas, pero también reducir el tráfico que sostiene a quienes producen el contenido original.
Un estudio de Pew Research Center sobre 68.879 búsquedas realizadas en Estados Unidos durante marzo de 2025 observó que los usuarios hicieron clic en un resultado tradicional en el 8 % de las visitas cuando aparecía un resumen de IA de Google, frente al 15 % cuando no se mostraba. Solo el 1 % pulsó directamente una fuente incluida dentro del resumen. Las cifras pertenecen a una muestra y un momento concretos, pero ilustran el riesgo de las búsquedas sin clic.
Una investigación prepublicada en agosto de 2026, basada en un experimento de campo con 1.100 participantes, encontró igualmente que retirar AI Overviews y AI Mode aumentaba los clics hacia editores, mientras que una experiencia basada únicamente en AI Mode reducía las visitas y la confianza. Al tratarse de un trabajo reciente pendiente del proceso científico completo, sus resultados deben interpretarse con prudencia.
Para proyectos como Pangea IA, la respuesta no consiste en producir más texto genérico. Ganan importancia la verificación de fuentes, los análisis propios, las comparaciones actualizadas, la experiencia práctica y las explicaciones capaces de resolver preguntas que una síntesis automática no cubre bien. También será necesario optimizar los contenidos para que puedan ser descubiertos, comprendidos y citados tanto por Google como por los asistentes de IA.
La regulación no elige al ganador
La Comisión Europea no ha declarado que ChatGPT sea igual de grande que Google ni que vaya a reemplazarlo. Ha determinado que ambos superan el nivel de alcance a partir del cual un buscador debe asumir obligaciones reforzadas. Google sigue aventajando a ChatGPT Search por 204,9 millones de usuarios mensuales en la medición europea publicada.
Pero la decisión confirma un cambio de época. La búsqueda ya no se define únicamente por una lista de enlaces. Puede ser una respuesta, una conversación o un agente que investiga y actúa. Google intenta incorporar esas capacidades a su ecosistema; OpenAI intenta convertir ChatGPT en el lugar donde comienza y termina una decisión.
Conclusión: ChatGPT todavía no supera a Google, pero ya compite en su terreno
ChatGPT necesitaría más que duplicar su audiencia europea de búsqueda para alcanzar la cifra actual de Google, y ningún dato fiable permite asegurar que vaya a hacerlo. Google conserva escala, distribución, infraestructura y hábitos acumulados durante décadas. Además, está respondiendo con una transformación acelerada de Search alrededor de la inteligencia artificial.
La novedad es que la pregunta ya resulta razonable. Hace pocos años, comparar un chatbot con Google habría parecido exagerado. Hoy la Unión Europea los supervisa dentro de la misma categoría y obliga a ambos a explicar mejor cómo gestionan los riesgos de ordenar la información del mundo. El posible adelantamiento no está próximo ni garantizado, pero la competición que podría provocarlo ya ha comenzado.
La competencia publicitaria ya se puede probar desde el lado del anunciante: nuestra guía explica cómo crear una campaña en ChatGPT Ads desde España.
Fuentes consultadas
- Comisión Europea: designación de ChatGPT bajo la Ley de Servicios Digitales.
- Comisión Europea: lista y usuarios de los grandes buscadores y plataformas.
- Comisión Europea: obligaciones y supervisión previstas por la DSA.
- OpenAI: destinatarios activos mensuales de ChatGPT Search en la UE.
- Google: nueva etapa de Search con funciones de inteligencia artificial.
- Alphabet: resultados del segundo trimestre de 2026 y datos de AI Mode.
- OpenAI: crecimiento y expansión de ChatGPT Ads.
- Pew Research Center: comportamiento de clic ante los resúmenes de IA.
- Wang y otros: experimento sobre IA en buscadores y tráfico a editores.
Fuentes revisadas el 1 de septiembre de 2026. Las cifras de usuarios proceden de metodologías y ámbitos distintos; el artículo las utiliza únicamente con las cautelas indicadas.
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