Por Redacción Pangea IA · 8 de septiembre de 2026
OpenAI ha contratado capacidad de computación en dos futuros centros de datos de Firmus en Malasia. El acuerdo, anunciado este martes, convierte al creador de ChatGPT en cliente principal de las instalaciones y sitúa al sudeste asiático en una parte cada vez más visible de la infraestructura necesaria para entrenar y operar modelos avanzados.
La noticia no significa que OpenAI vaya a construir o poseer dos centros, ni que disponga de 900 megavatios para sí sola. Esa cifra corresponde a toda la capacidad contratada por los distintos clientes de Firmus. Tampoco se ha comunicado cuánto pagará OpenAI, qué parte de la potencia le corresponde o cuándo entrará en servicio cada instalación. Lo confirmado es un contrato plurianual de capacidad dedicada y una expansión de Firmus a Malasia.
Qué han anunciado OpenAI y Firmus
Firmus, una compañía australiana respaldada por Nvidia y otros inversores, comunicó el 8 de septiembre una alianza estratégica de varios años con OpenAI. La empresa estadounidense contratará capacidad de cálculo en dos emplazamientos malasios que Firmus denomina «fábricas de IA».
Ser cliente ancla significa que OpenAI aportará una demanda inicial importante que ayuda a sostener la construcción y financiación de los proyectos. No equivale a comprar los edificios. Firmus seguirá siendo el proveedor de infraestructura y OpenAI utilizará una parte de los sistemas para ejecutar sus cargas de trabajo.
El anuncio oficial indica que la cartera de Firmus abarca siete instalaciones en Australia, Singapur, Indonesia y Malasia. Solo dos están operativas en la actualidad, en Australia y Singapur. Las otras cinco están en desarrollo y la empresa aspira a tenerlas listas durante los próximos 24 meses.
Ese plazo debe leerse como un objetivo empresarial, no como una fecha de entrega garantizada. Los grandes centros de datos dependen de permisos, conexiones eléctricas, suministro de equipos, refrigeración y obras que pueden retrasar su puesta en marcha.
Los 900 MW no pertenecen íntegramente a OpenAI
Firmus afirma que, después de incorporar el contrato de OpenAI, la capacidad comprometida por el conjunto de sus clientes supera los 900 megavatios. La compañía no ha desglosado cuántos megavatios utilizará OpenAI ni la capacidad individual de los dos proyectos malasios.
Un megavatio mide potencia, no la cantidad de datos procesados ni el número de usuarios atendidos. En un centro de datos indica la demanda eléctrica que puede sostener la instalación en un momento determinado. Novecientos megavatios constituyen una escala enorme, pero no permiten calcular por sí solos cuántos modelos pueden entrenarse: influyen el tipo de acelerador, su utilización, la refrigeración y la eficiencia de toda la plataforma.
La ausencia de un desglose impide valorar el tamaño económico exacto del acuerdo. Firmus rehusó revelar a Reuters el importe del contrato y OpenAI no respondió inicialmente a la petición de comentarios de la agencia. El comunicado corporativo confirma la alianza, pero no publica precio, duración exacta ni calendario por centro.
Por qué OpenAI busca capacidad en Malasia
La demanda de inteligencia artificial ya no depende únicamente de fabricar chips. Los laboratorios necesitan edificios, energía, agua o sistemas alternativos de refrigeración, conexiones internacionales y personal capaz de mantener miles de aceleradores funcionando de forma continua.
Malasia ha aprovechado la saturación y el mayor coste de Singapur para convertirse en el mercado de centros de datos con mayor crecimiento del sudeste asiático. Reuters calculó en julio que el estado de Johor había atraído más de 35.000 millones de dólares en inversiones relacionadas con estas instalaciones. Su cercanía a Singapur, el suelo disponible y las conexiones regionales explican una parte del atractivo.
Para OpenAI, disponer de capacidad en Asia-Pacífico puede ampliar y diversificar la base física que sostiene sus productos. Firmus atribuye al vicepresidente de estrategia de computación de OpenAI, Sachin Katti, el objetivo de atender la demanda regional y mundial. El anuncio no precisa qué servicios se ejecutarán en Malasia ni si la nueva capacidad cambiará dónde se almacenan o procesan los datos de usuarios concretos.
La expansión forma parte de una carrera global que Pangea IA ha observado también en el proyecto de TCS para levantar un campus de IA de un gigavatio en India. La diferencia es importante: TCS anunció una inversión propia condicionada y por fases; OpenAI está contratando capacidad a un proveedor externo.
Los chips Vera Rubin y la refrigeración líquida
Firmus prevé utilizar la plataforma DSX de Nvidia y sistemas Vera Rubin NVL72 en su despliegue asiático. Vera Rubin es la siguiente generación de arquitectura de Nvidia para centros de datos de IA. El nombre del equipo está confirmado; su rendimiento futuro dentro de estas instalaciones procede, por ahora, de las previsiones del fabricante y del operador.
Los servidores de alta densidad concentran una enorme cantidad de calor en poco espacio. Firmus afirma que su sistema HyperCube combina los equipos de cálculo con refrigeración líquida, distribución eléctrica y componentes prefabricados. En lugar de depender solo de aire frío, el líquido transporta calor desde los componentes con mayor eficacia y permite instalar más potencia por rack.
La empresa sostiene que integrar el edificio, la refrigeración y los sistemas informáticos acelera el despliegue y reduce el coste de producir «tokens», las unidades de texto y otros datos que procesan los modelos. Es una afirmación comercial que deberá comprobarse con consumos y resultados de las instalaciones una vez operativas.
El contrato también refuerza la relación circular entre Nvidia, los operadores y los laboratorios de IA: Nvidia invierte en empresas que compran sus sistemas; esas empresas construyen capacidad que después alquilan a clientes como OpenAI. El modelo acelera el crecimiento, aunque aumenta la dependencia de un reducido grupo de proveedores.
La factura energética y de agua sigue abierta
El éxito de Malasia como polo digital también ha provocado oposición y nuevas exigencias. La rápida concentración de proyectos en Johor ha intensificado la discusión sobre cuánta electricidad y agua pueden absorber sin perjudicar a hogares, agricultura y otras industrias.
El Gobierno malasio dispone de directrices para el desarrollo sostenible de centros de datos y estudia ampliar la reutilización de agua. La agencia pública MIDA presenta la eficiencia energética, las energías renovables y la gestión de recursos como condiciones de la siguiente fase del sector. No se han publicado todavía los indicadores de consumo previstos para los dos centros asociados a OpenAI.
Firmus promete reducciones de energía y agua mediante refrigeración líquida y diseño integrado, pero su anuncio no aporta una estimación de PUE —la relación entre la energía total del edificio y la utilizada directamente por los equipos— ni de WUE, la medida de consumo de agua. Sin esos datos y sin conocer la ubicación exacta, no puede evaluarse la huella ambiental del proyecto.
El debate se parece al que rodea los megacentros de datos proyectados en la Patagonia argentina: una región puede disponer de suelo, clima o energía atractivos, pero la ventaja técnica no elimina los costes locales ni sustituye la supervisión pública.
Qué cambia para OpenAI
El acuerdo confirma que la competencia entre los grandes laboratorios se está desplazando desde los modelos hacia el control de la infraestructura. Un sistema más capaz solo puede llegar a millones de usuarios si existe potencia suficiente para entrenarlo y, después, responder a las consultas con un coste asumible.
Convertir a Firmus en proveedor regional ofrece a OpenAI otra vía de capacidad y reduce la necesidad de concentrar todo el crecimiento en Estados Unidos. También acerca los recursos de cálculo a mercados asiáticos en expansión. Sin embargo, el anuncio no acredita una mejora inmediata de ChatGPT, una reducción de precios o una fecha para nuevos servicios.
Hay además una dimensión geopolítica. Los chips avanzados están sujetos a controles de exportación y el sudeste asiático se encuentra bajo vigilancia por el riesgo de desvíos hacia China. Firmus dice que desplegará equipos de Nvidia a gran escala, pero no ha detallado el modelo de cumplimiento, los permisos de exportación ni la localización de los centros.
La expansión asiática coincide con el crecimiento de fabricantes chinos que intentan reducir la dependencia de Nvidia. Nuestra pieza sobre los cuatro nuevos competidores chinos en chips de IA explica por qué el hardware se ha convertido en una herramienta industrial y estratégica, no solo tecnológica.
Lo que todavía no sabemos
- El valor económico del contrato y su duración exacta.
- La potencia reservada exclusivamente para OpenAI.
- La ubicación y capacidad individual de los dos centros malasios.
- El calendario definitivo de construcción y conexión eléctrica.
- El consumo previsto de electricidad y agua.
- Qué productos o cargas de OpenAI utilizarán estas instalaciones.
- Qué permisos regulatorios y de exportación requerirá el despliegue.
Estas omisiones no invalidan el anuncio, pero separan un compromiso comercial de una infraestructura ya disponible. Por ahora hay un contrato y un plan de construcción; no dos centros terminados y trabajando para ChatGPT.
Una expansión relevante, todavía sobre planos
La entrada de OpenAI en la red de Firmus confirma el ascenso de Asia-Pacífico como lugar de producción de capacidad de inteligencia artificial. Malasia ofrece una alternativa cercana a Singapur y una puerta a mercados regionales, mientras Firmus gana un cliente que puede facilitar la financiación de sus nuevos proyectos.
La escala anunciada merece atención, pero exige precisión. Los más de 900 MW pertenecen a la cartera completa de contratos de Firmus; cinco de sus siete centros aún están en desarrollo; y no hay cifra pública para el acuerdo con OpenAI. El verdadero alcance se conocerá cuando aparezcan permisos, consumos, calendarios y capacidad efectivamente instalada.
La carrera de la IA se mide cada vez menos por una demostración aislada y más por la capacidad de asegurar chips, energía, refrigeración y redes durante años. El acuerdo de Malasia es una pieza de esa carrera. También recuerda que cada salto de potencia digital necesita recursos físicos y decisiones públicas en un territorio concreto.
Fuentes consultadas
- Anuncio oficial de Firmus y OpenAI, publicado el 8 de septiembre de 2026.
- Reuters: acuerdo de Firmus con OpenAI en Malasia, publicado el 8 de septiembre de 2026.
- Capital Brief: OpenAI como cliente ancla de Firmus, publicado el 8 de septiembre de 2026.
- Reuters: presión energética y de agua del auge de centros de datos en Malasia, publicado el 24 de julio de 2026.
- MIDA: directrices malasias para centros de datos sostenibles, consultada el 8 de septiembre de 2026.
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Imagen destacada generada con inteligencia artificial. Información y fuentes revisadas el 8 de septiembre de 2026.


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